En
Mallorca (Islas Baleares), existen muchas excursiones interesantes, algunas de
las cuales no son tan conocidas como otras. Una de las que explotamos muchísimo
durante una época fue la de l’Avenc de Son Pou, una cueva no tan
conocida. La primera vez que entré en esta cueva, me impactó. Se puede ir desde
Santa María o desde Orient, dos pueblos muy cercanos, pero que se llegan por
diferentes vías. El camino habitual, por lo general, es desde Santa María. Es
un camino agradable, entre las montañas. Incluso se pasa por alrededor del
Torrent de Coanegra. A mitad de camino hacía Orient, se haya también el Torrent
d’Orient, donde también hay un interesante punto de encuentro: Es Salt des Freu. Para llegar a l’Avenc
de Son Pou, hay que girar en un momento dado, hacia la derecha viniendo desde
Santa María. Luego, subir una ladera montañosa y seguir el camino, hasta llegar
a la entrada de una cueva. Cuando fui por primera vez a esta excursión, había
una puerta metálica cerrada con candado, pero justo debajo había una apertura
para pasar por debajo de la puerta, creada a propósito para poder pasar, pero
sin bicis o motos. Al pasar por un pasadizo, se llega a una primera cúpula,
realmente impresionante. Si uno baja, yendo a la izquierda, encontrará un pasaje
escondido que lleva a otra cúpula. Pero, además, hay un pasadizo muy
interesante en la parte derecha de la entrada. Además, desde abajo se puede ver
claramente una apertura en la parte más elevada de la montaña, por la que hay
quienes bajan con cuerda; esta abertura es lo que le da el nombre a la cueva,
como avenc. Esta excursión la llegué
a hacer una infinidad de veces. Pero llegó un momento en que la puerta la
cambiaron de lugar, de tal forma que ya no se podía entrar por la apertura
debajo de la puerta. Así pues, uno podía ir a hacer la excursión, pero se
arriesgaba a que la puerta estuviera cerrada con candado.
En
diferentes ocasiones, no pudimos entrar o tuvimos algún impedimento. Una vez
nos encontramos a una persona que nos pedía una entrada económica. Le pedí la
documentación y me presentó un permiso escrito a mano con mala letra. Al final
llegamos a entrar sin pagar la entrada, pero una persona se quedó fuera por
respeto. Después de la visita, salimos y nos pusimos a merendar; cuando volvió
dicha persona y nos pidió si al menos le dábamos un poco de comida. Años
después, nos enteramos de que esta persona tenía permiso del dueño para pedir
dinero por la entrada, pero todo de forma ilegal. En otra ocasión, llegamos a
la entrada y nos encontramos con un numeroso grupo de alumnos de un colegio,
acompañado de varios profesores. Nos impidieron el paso, pues ellos habían
pagado una entrada y nosotros no. Ahí fue cuando me informaron, de forma poco
ética e irrespetuosa, que teníamos que ponernos en contacto con el Ayuntamiento
de Santa María para poder solicitar los permisos para entrar. Al poco tiempo,
llamé, pero el Ayuntamiento de Santa María negó dicha participación con la
finca de Son Pou. Obviamente, lo que aquí ocurría es que había alguien tenía
contactos, algo muy injusto, pues el lugar estaba quedando cerrado para el
público en general y se estaba denegando la entrada a un lugar realmente
interesante, aunque, por desgracia, una propiedad privada, al fin y al cabo.
Sólo en muy pocas ocasiones tuvimos la suerte de llegar y encontrar la puerta
abierta, pero con el riesgo de entrar y que alguien nos encerrase dentro.
Por
suerte, guardo muy buenos recuerdos de dicha cueva y algunas fotos que puedo
compartir de una de las ocasiones en las que fui. En una ocasión, fui con mi
hermana y tres amigos de aquel momento, en febrero
de 2006. En esa ocasión, la entrada estaba sin cerrar y pudimos visitar a
gusto la cueva, visitando todos los posibles escondrijos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario