sábado, 15 de agosto de 2026

Colección Recuerdos: La Reserva del Puig de Galatzó. Julio 2005

Cuando era pequeño, junto a mis padres y mi hermana mayor, antes de que nacieran mi hermana pequeña y mi hermano pequeño, solíamos ir a diferentes lugares conocidos en Mallorca. Uno de ellos era La Granja, una posesión en Esporlas, Mallorca (Islas Baleares), donde antes uno podía entrar de forma gratuita y visitar una parte de la posesión. Era curiosa, pues había una zona en la que uno podía ver instrumentos de tortura del pasado, como una silla con pinchos. También uno podía degustar tipos de vino, incluyendo el moscatel, y limonada y naranjada casera. Si uno quería, también podía comprar buñuelos recién hechos, pan de higo u otros platos tradicionales mallorquines. También tenía una zona de esparcimiento, con mesas y bancos, donde uno podía ir a comer y pasar el día en familia o amigos, rodeado también de naturaleza y animales, tales como pavos reales, ovejas, etc. Con el tiempo, este lugar se hizo más popular y la entrada ya tuvo un coste algo elevado.

Otro de los lugares conocidos en Mallorca ha sido La Reserva del Puig de Galatzó. Junto a mi familia, en los años 80 y principios de los años 90, fuimos en varias ocasiones. Antes la entrada era bastante económica. Es una ruta en la montaña, donde uno puede ver diferentes animales, algunos autóctonos y otros no. También hay varias construcciones curiosas, como algunas fuentes o pequeñas estructuras decorativas. Años después, el precio de la entrada fue subiendo y ya dejamos de ir de forma habitual. Una de las últimas veces que fui, aunque no la última, fue con mi antiguo grupo de rol. En julio de 2005, al poco de haber hecho una acampada en Lluc con el mismo grupo, decidimos ir a La Reserva del Puig de Galatzó. Podíamos haber optado también por pagar un poco más y añadir una ruta adicional, pero algo peligrosa, con cuerda. Al final optamos por la ruta normal. Al poco de llegar, ya vimos pavos reales, a los cuales nos podíamos acercar bastante, pero, obviamente, no se dejaban tocar. Más adelante, una zona de osos. También vimos patos, ocas, avestruces, ovejas, cabras,… y, en jaulas, mapaches, los cuales eran bastante sociables. Además, antes de acabar la visita, estaba la zona de cetrería, donde había una función en la que liberaban algunas aves adiestradas. Uno de los recuerdos de esta excursión fue que cuando estábamos a punto de irnos, vimos defecar a un avestruz, algo realmente asqueroso, aunque curioso.










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